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ciudad:
pier vittorio aureli - from the ruins of the post-fordist city #2, 2010pier vittorio aureli - from the ruins of the post-fordist city #2, 2010

pier vittorio aureli - from the ruins of the post-fordist city #2, 2010

(Source: wmud)

Singapore’s botanical attraction, Gardens By The Bay, features two “Supertrees” — vertical hanging gardens that stand about 50 meters tall and are connected by a walkway. The Gardens formally open in June.

Neat!

(Photos: Wong Maye-E / AP via The Telegraph)

(Source: inothernews)

Estudio sobre la ciudad de Chihuahua. Bordes, 2010. 
via urbanikaEstudio sobre la ciudad de Chihuahua. Bordes, 2010. 
via urbanika

Estudio sobre la ciudad de Chihuahua. Bordes, 2010. 

via urbanika

“…Creo que el amor por lo antiguo es una posición reaccionaria. No es que a la gente le guste mucho la ciudad antigua, es que odian lo moderno. Porque no están acostumbrados. En verdad, si profundizas, prefieren lo moderno a lo antiguo. Pero la defensa de lo antiguo es una posición típica de las clases acomodadas. Hay momentos en que te asusta que gente que presume de progresista no defienda el derecho a tener un cuarto de baño para que las calles no cambien sus fachadas de piedra… Lo peor es que el que protesta contra lo moderno muchas veces tiene razón. Porque lo moderno rara vez está a la altura por incapacidad o por inmoralidad de los arquitectos.”

—Oriol Bohigas (entrevista para El Pais Semanal, 18 Marzo, 2012)
Aldo Rossi. ’Citta Analoga’. Collage, 1977.Aldo Rossi. ’Citta Analoga’. Collage, 1977.
Stanley Tigerman. ‘Urban Matrix’, 1967.Stanley Tigerman. ‘Urban Matrix’, 1967.

Del barcelonismo a la barcelonitis: carta de Josep Bohigas a Javier Mariscal




Estimado Javier Mariscal:

Te escribo para declinar tu ofrecimiento de escribir un texto en el catálogo de tu exposición.

Siento haber mareado la perdiz un par de semanas o tres, pero ha sido el tiempo necesario para darme cuenta de que mis ocurrencias no aportan nada interesante en la difícil tarea de hablar sobre tu extensa obra, y mucho menos sobre ti. Entre otras cosas, porque apenas te conozco –yo no te llamo Chavi, ni me he ido de marcha contigo, ni he trabajado para ti, ni nada parecido–, ni tampoco conozco suficientemente tu trabajo como para que a estas alturas pueda improvisar alguna teoría transferible.

He de reconocer que, en una primera instancia, me sentí francamente halagado por tu ofrecimiento. Mi ego me despistó, haciéndome creer que podría entrar en tu mundo y descubrir algo relevante que nadie sabía, algún tic, algún fallo en el sistema donde colarme para hacerte mío, y una vez ahí, catapultarnos juntos a «vetetuasaberdónde». Incluso pensé que gracias a ello nos haríamos colegas. Pero me temo que nada de eso va a suceder…

Le pedí a Loles, de tu estudio, que me pasara de extranjis los textos de tus amigos para orientarme un poco, pero el resultado fue todavía peor, dando una estocada definitiva a mis intenciones. Me entró una pereza infinita de evitar decir que eres inclasificable, genial, memorión, talentoso, inagotable, veloz, optimista, generoso… y más pereza todavía me dio evitar decir que eres envidioso, infiel, copión, decorador, fumettista, marginal o gilipollas… Seguramente lo eres todo, en especial para tus amigos, que a menudo demuestran lo mucho que te quieren y lo mucho que te sufren a distancias no prudenciales.

Como tú, soy de los que suelo meterme inconscientemente en lugares que desconozco, pero también soy de los que se quejan de quienes lo hacen sin documentarse. Hablar de otro en público para hablar de uno mismo es inevitable, y es una irresponsabilidad. Es una sensación amarga que también he vivido en la persona de Oriol Bohigas (mi padre). Verlo opinar de todo, y más que nada ver cómo lo han usado –con su consentimiento, claro– para dar la puntilla con sus exabruptos, hasta confundir lo que originariamente podría ser una crítica certera con una salida de tono que contamina su personalidad. Una actitud que te he visto practicar a ti también en numerosísimas ocasiones y que a menudo me ha costado entender tu necesidad de hacerlo, por muy saludable que parezca, y por muy jaleadas que hayan sido tus intervenciones. En eso creo que os parecéis. Y no sólo en eso…

Por esta razón no puedo escribir lo que me pides. Cada vez que lo intento, acabo enmarañado hablando de mí mismo, escribiendo animaladas poco contrastadas, y éste no era el tema…. Sólo me veo capaz de enviarte esta carta personal e intransferible donde expresar de una manera imprecisa y escueta lo que para mí significas, sin necesidad de preocuparme demasiado de si tengo o no justificación.

Decía que Bohigas y tú tenéis cosas en común… Al menos en lo que a mí respecta. A los dos os considero responsables de mi amor incondicional por esta ciudad, que nace y crece en los años ochenta, llegando a su culminación al ver a Cobi alejándose de la ciudad a bordo de un barco de papel al son de la música de Carles Santos. Ese momento representa simbólicamente el fin de mi inocencia (y la de tantos), y el inicio de un proceso de lento desengaño con Barcelona, una ciudad que hoy ya llamamos mentirosa.

Para mí, sois dos caras de mi misma moneda, a la que incorporáis imágenes complementarias de una ciudad que fue apasionada y apasionante, y que hoy, a base de «villaolimpiquizarse» y «cobizarse», se ha entretenido en la autocomplacencia hasta dilapidar el enorme potencial que tenía.

Hemos pasado en pocos años del barcelonismo, basado en el optimismo transformador y en un incipiente patriotismo urbano, a la barcelonitis, una infección e inflamación exagerada de ese orgullo, donde, perdido el modelo, sólo entrevemos simulacros del buen rollo a base de interpretaciones poco justificables de vuestras primeras intenciones.

No sé a ti, pero a mí me ha aumentado la mala leche y tiendo a reaccionar con poco entusiasmo frente a tales derivadas. Hoy ya no trago ni con «Barcelona, posa’t guapa» –por muy buenos resultados que hubiese dado en su momento– ni mucho menos con «Barcelona, la millor botiga del món» o con «Visc a Barcelona» (¡qué lejos de aquel sintético «Bar, Cel, Ona»!)… Son muchas las chorradas que reviven con nostalgia otro sentimiento, y me saca de quicio ver cómo el talento (que lo hay) sigue encallado en un espejismo del pasado y no se retroalimenta y regurgita sobre realidades sociales más objetivas. Tal y como indica Manuel Delgado en su libro La ciudad mentirosa, «el orden político – y un ejército de arquitectos y diseñadores que lo obedecen- insiste en hacer creer a todo el mundo su propia alucinación de una ciudad plenamente desconflictivizada… Para ello, requiere inventar y publicitar este principio de identidad que esconde la dimensión perpetuamente alterada del universo que administra».

Hoy, Barcelona os necesita más que nunca para desactivar el monstruo que habéis creado de la mano de los políticos, que tanto os quieren. Y, siendo tú el más talentoso y al que más han malbaratado, deberías ser tú también quien dé pistas sobre cómo poner fin a esta mentira.

¡Que se enteren de que Cobi se fue, y no volverá!

Gracias y, una vez más, siento no poder corresponder tu ofrecimiento.

Un fuerte abrazo,

Josep Bohigas



**Carta de Bohigas a Mariscal redactada a finales del 2010, publicada en el diario El Pais en Enero del 2011

‘The wall’ in N.Y. by Forrest Myers, 1974.‘The wall’ in N.Y. by Forrest Myers, 1974.
CityLife Architectural Visualization
Is this really what we aim for as human race? i would rather see a future in the country side with cows eating grass and birds flying…. i can’t see any trace of nature or “natural environment” in this….
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Is this really what we aim for as human race? i would rather see a future in the country side with cows eating grass and birds flying…. i can’t see any trace of nature or “natural environment” in this….
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(Source: surrogateself)

Una guía con excelentes fotos y textos. (via @kiktramp)Una guía con excelentes fotos y textos. (via @kiktramp)

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(Source: kikm)