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por PATRICIA ORTEGA DOLZ para El País.
Lo doméstico puede ser un espacio desde donde construir lo colectivo.
Eso quiso contar Andrés Jaque, con ayuda de Candela, en una obra que ha adquirido el MoMA.
Candela Logrosán Pérez ha encontrado un remedio para la soledad. Ha llenado su casa de soledades. Su vivienda de protección oficial, en un primer piso de la calle Mesón de Paredes en el barrio de Lavapiés, es casi un centro de peregrinación. Por allí pasa “a llorarle” Dulce, la dominicana; y Pilarucha, una ex compañera de trabajo, y “el abuelo”, un vecino mayor que le trae la ropa para que se la lave; y, cuando no está en la cárcel, el cubano que pasa hachís en la esquina; y viven sus seis perros y sus dos hijas con sus tres nietos; y su hijo, que ahora también ha vuelto a casa (los tres en la treintena); y suben algunos chavales que hacen malabares en la plaza; y algunos “negritos”… En la mesa del salón, o incluso con un cubo que sube y baja por el balcón, “la Candela”, como ella misma se denomina, le da de comer a quien puede si tiene. Unos días son unos y otros, otros. Hasta ahí, esta historia no pasaría de ser la de una heroína de barrio con una intensa vida social de 54 años que ya acusan sus piernas, artrósicas de décadas fregando escaleras. Pero la cosa adquiere otra dimensión cuando esa cotidianidad, esos retales de vida que transcurren en los 15 metros cuadrados que suman su cocina y su salón, se trasladan al MoMA de Nueva York como una instalación de la colección del museo de arte moderno. Y así es como éste se convierte en el cuento de cómo La Candela llegó al MoMA, o cómo un pedazo del corazón de Lavapiés se plantó en la Gran Manzana.
Desde hace tiempo, Andrés Jaque venía dándole vueltas a un par de ideas. A sus 41 años lidera un estudio en Madrid (Andrés Jaque Arquitectos) preñado de talento joven y empeñado en explorar la dimensión política de la arquitectura. Y se obsesionó con dos ideas. Una: “Los arquitectos nos hemos acostumbrado a crear nuevas realidades, pensamos que llegará lo nuestro y sustituirá a lo que existe. Pero yo creo que lo que hay que hacer es al contrario, debemos observar lo que hay para proteger y preservar las relaciones sociales que ya existen en un sitio determinado y no entrar como elefantes en cacharrería”.
Y dos: “En España, donde se han construido tantas viviendas, no se ha atendido suficientemente al ámbito doméstico que, frente a ese concepto de “repúblicas independientes de tu casa” o lugares donde olvidarse del mundo, son también espacios en los que se construye lo colectivo, sitios desde los que conectarse al mundo y crear vínculos sociales”.
Bajo esas dos premisas surge IKEA Disobedients, un objeto artístico con forma de acción, una “situación arquitectónica”, dicho en el lenguaje del gremio, una categoría que el MoMA incluye por primera vez en su colección de Diseño y Arquitectura de la mano del comisario portugués Pedro Gadanho, responsable del departamento desde el pasado mes de diciembre y una figura central en el movimiento de ficción arquitectónica (architecture fiction movement)
La excepcional adquisición, promovida por el interés del comisario del MoMA en el boom inmobiliario de los últimos años, eleva al nivel de arte la vida doméstica local, lo que ocurre en el interior de esas miles de viviendas construidas.
“La crítica también puede hacerse desde la arquitectura, desde cómo los arquitectos reflejan el mundo, hacia una mayor amplitud del espacio público a la vez que generan nuevas ideas que sirven de soporte de esta disciplina”, explicaba en una reciente entrevista en la revista italiana Domus, en la que ya anunciaba: “En septiembre, mi primera apuesta en la colección tendrá la forma de una muestra sobre actitudes políticas en la arquitectura”.
La inauguración y presentación de la obra nacida en Madrid, con el sello de Jaque y los suyos, será el próximo 12 de septiembre en ese templo del arte de la calle 53. El propio Gadanho pudo verla (para después adquirirla) en el evento de la Tabacalera del pasado mes de noviembre, Arte es Acción, donde se presentó por primera vez.
La pieza está formada por un archivo de personas que, como la Candela, realizan sus actividades domésticas cotidianas. Junta a esa mujer de raza, curtida en la dificultad y en la escasez de un matriarcado, están también Toñi con todos los de la chirigota de Vallecas. O Berta (ahora ya Teo) que vive en una nave industrial okupada por una comunidad de mujeres lesbianas que se organizan a todos los niveles: económico, de ocio…
Todas ellas son personas localizadas por Silvia Rodríguez, la socióloga del estudio de Jaque encargada de nutrir el archivo que ahora se ha apropiado el museo neoyorkino y que ahora seguirá creciendo con habitantes de la Gran Manzana.
“Llevábamos ya años investigando en la dicotomía entre el espacio público y el privado”, cuenta. “Y fuimos haciendo el archivo a base de contactar con asociaciones de vecinos o yéndonos directamente a las plazas y haciendo trabajo de campo allí, a pelo. Así encontramos a Candela y a todos los demás”, explica. “Se trata de formas de convivencia mucho más comunes y reales que las que aparecen en los catálogos de Ikea”, concluye.
Además, la adquisición del MoMA incluye la instalación formada por una montaña de muebles de Ikea montados desobedeciendo las instrucciones de la empresa sueca [fotografía de la izquierda]; y una performance, en la que vecinos de Manhattan, localizados allí, reproducen comportamientos y actitudes que tienen en sus casas y muestran su manera de habitar y utilizar el espacio doméstico como espacio social.
El objetivo de esta especie de obra en proceso constante (work in progress) es mostrar cómo el hogar no es, o no solo, un sitio para huir del mundo, sino también un espacio de compromiso público y político: “Desde una casa de chicos y chicas Erasmus, hasta una residencia confesional; desde un hogar de personas mayores solas que alquilan habitaciones a estudiantes, a una casa okupada o a una vivenda-patera… Hemos analizado a fondo casi un centenar de casos para hacer nuestro archivo”, cuenta Jaque.
El proyecto artístico lo ha comisariado Ariadna Cantís, siempre vagabundeando en ese espacio a caballo entre el arte y la arquitectura. Ella, por encargo del Ministerio de Cultura, fue la encargada de montar la muestra de Arte es Acción el pasado mes de noviembre y, entre otros proyectos, seleccionó el de Jaque: “Es un estudio muy interesante que incluye investigación y crítica y que tiene un alto grado de denuncia social en lo relativo a la vivienda, las nuevas formas de familia, la ecología, las desigualdades sociales…”, explica. “El hecho de que el MoMA haya adquirido esta pieza con todos sus componentes es un hito pero también marca un cambio de papeles con respecto a lo que venía sucediendo hasta ahora: Ya no es la bienal de arquitectura de Venecia la que marca la vanguardia, sino el museo neoyorkino que es quien ahora está haciendo una apuesta por lo desconocido y por reivindicar que la arquitectura es algo más que edificios. La arquitectura está intentando volver a la sociedad y, para lograr eso, no hay nada mejor que contar con ella. La disciplina está en un momento de cambio. No hay conclusión pero sí hay investigación y reflexión”, sentencia.
De la Tabacalera al MoMA, de Lavapiés a Manhattan. Un pedazo de vida de La Candela cruzará el océano que ella nunca ha cruzado. Lo sabe. Sabe que la verá mucha gente en Nueva York, “qué vergüenza”, aunque para ella, desde el trajín de su casa, el MoMA sea “una cadena de muebles más cara que el Ikea”.
*Nota completa click aquí
Today, MoMA P.S.1 will host a walk-through with architects Florian Idenburg and Jing Liu from SO–IL to present the eleventh edition of the Young Architects Program (YAP). Photos Alan R Tansey.




SO-IL Pole Dance Project was named winner of this year’s MoMA Young Architects Program
[seen at archinect]

Biology inspires Neri Oxman. Working at the interface of environmental design, science, and art, Oxman is inventing novel ways to design, fabricate, assemble, and maintain building “skins” so they can respond to load, light, and heat simultaneously. Think buildings that breathe, sweat, and grow. “I believe that, within two decades, buildings will be designed and constructed as biological tissues,” says Oxman.

visit Neri’s website: material ecology

Neri Oxman is an architect and researcher currently based at MIT where she is a Presidential Fellow working towards her PhD in Design and Computation. Her work has recently been displayed at MoMA, now part of its collection. She has won multiple awards including the Earth Award for Future Crucial Design, HOLCIM Next Generation Award for Sustainable Construction, a Graham Foundation Carter Manny Award, the AICF Award of Excellence, and others. Neri is perhaps one of the most intelligent and charming persons i have met, and luckily, one of my top teachers when i was studying Architecture.
